|
A partir del año 1997, después de cuidadosas evaluaciones técnicas y reflexiones para el futuro, el proyecto de un Museo propio para los descubrimientos arqueológicos de Sipán dejó de plantearse como una sala adicional o un edificio anexo al Museo Brüning para concebir un proyecto de mayor envergadura y largo alcance que supere las limitaciones de los museos actuales del Perú y se acerque a la tendencia mundial de planificar estas instituciones como centros culturales, científicos, educativos y turísticos de asistencia masiva.
Se necesitaba contar con amplias instalaciones, buenos servicios y una museografía innovadora. En síntesis, un Museo para un nuevo siglo. La permanente discusión y coordinaciones entre los arqueólogos y el arquitecto Celso Prado Pastor, comprometieron a su principal gestor, Walter Alva, a la búsqueda de un terreno adecuado y obviamente a nuevas gestiones para obtener mayores recursos financieros que hicieran posible esta obra aparentemente utópica, que algunos funcionarios, autoridades o políticos, consideraron innecesaria y “faraónica”, recomendando una construcción más pequeña y barata o la lamentable costumbre de adaptar locales estatales a este fin.La ubicación definitiva del Museo, aparte de la posible disponibilidad de áreas adecuadas, exigía una cuidadosa evaluación técnica que resultaría determinante para garantizar una construcción de sus características e importancia.
Las gestiones para contar con el terreno concluyeron gracias a la decisión del entonces ministro de Educación, Domingo Palermo, aprobándose la transferencia de 7 hectáreas, propiedad del Ministerio de Agricultura. Sobre esta base, inmediatamente se replantearon los estudios y el nuevo diseño del Museo con sus conceptos básicos ya definidos.Lambayeque es una ciudad de manejable entorno urbano y carácter educativo por su universidad y sede de dos cuarteles del Ejército, que garantizarían su seguridad para las próximas generaciones. Cabe mencionar que ningún país exhibe un tesoro nacional de la magnitud e importancia de Sipán en el mismo lugar del hallazgo (casos de Monte Albán en México, Tutankamon o China). Las zonas rurales tienen riesgos de carácter ambiental y geograficas, y seguridad frente a conmociones sociales o incursión delictiva. |