CONTEXTO SOCIAL

La crisis económica y política que vivía el país por los años 1986-1987, fue el campo fértil aprovechado por los traficantes de piezas arqueológicas para promover el saqueo generalizado de los monumentos y cementerios prehispánicos de la Costa Norte, verdaderas bandas de huaqueros y saqueadores asolaban los yacimientos arqueológicos de la región.

   
A fines de febrero de 1987, el tranquilo pueblo de Sipán fue alterado por una verdadera “fiebre de oro”, decenas de campesinos hurgaban la tierra en busca de fragmentos metálicos, sobre las faldas de una antigua plataforma de adobe donde días antes un audaz grupo de ladrones de tumbas habían profanado y saqueado la rica tumba de algún personaje importante de la antigua cultura Moche o Mochica, situación que se dedujo al examinar una parte de los objetos requisados por la policía en casa de uno de los integrantes de la banda.La policía de Chiclayo en una sorpresiva y oportuna intervención, dispuesta por el general Carlos Ruiz y conducida por el coronel Edilberto Temoche, logró recuperar más de dos decenas de objetos arqueológicos, entre los que destacaban algunas impresionantes cabezas de oro.
La inmediata inspección de Walter Alva, director del Museo Arqueológico Brüning, permitió establecer que estos singulares ornamentos de oro, procedían de tumbas recientemente saqueadas, en una plataforma del monumento conocido como “Huaca Rajada”, ubicada en las proximidades de Sipán.
Los primeros salarios para los obreros, se pagaban con fondos del Patronato de Cultura local y el programa estatal del PAIT.
El inicio de los trabajos de investigación arqueológica estuvieron marcados por una tensa situación de amenazas y agresiones verbales, puesto que, por desconocimiento, muchos pobladores se sentían con el derecho de saquear y de vender los restos de nuestros antepasados.
Paralelamente, se buscaban otros auspiciadores para mantener una larga campaña. Cervecería del Norte, subsidiaria de Backus, fue la primera empresa nacional que apoyó directamente estos trabajos, luego vendría el apoyo de National Geographic a través de la Universidad de California, en convenio con el Instituto Nacional de Cultura, la Fundación Heinz y otros pequeños aportes.